Nunca creí admitirlo, considerando que jamás acepté que tengo un problema, pero hoy noto que estoy mas extraña de lo habitual. Rara con connotación negativa, porque pienso en exceso y me mantengo mucho rato sin decir ni una palabra en el silencio de mi habitación.

"Por más fuerte que pongas la música, no podrás callar mi voz interior" llegó a mi mente hace no mucho tiempo, mientras observaba cómo subías el volumen de la radio y, al mismo tiempo, se hacían menos perceptibles nuestras voces. Nuestro silencio me mata, me recuerda lo poco que me atraes y la corta variedad de temas de conversación que manejas. Lo descubrí hace poco, que no me atraes, y hasta podría decir que me enoja. Sí, me enoja. Sos un chico lindo, caminas hacia un buen futuro, gozas de una situación económica ejemplar, un físico modelado y hasta manejas una independencia clara. Solo una idiota dejaría pasar la oportunidad de que la toques, la beses y la hagas tuya.

Es pura deducción mía que la tenes re clara y la verdad es que no entendes nada. Existen dos posibilidades: que soportes todo este circo por un rato con mi cuerpo, o que, lamentablemente, te hayas enamorado y no te juzgo, porque tengo bien en claro lo que es generarle frustración a otra persona. No tiene ni un mínimo de gracia, a mi humilde punto de vista, así que lo mínimo que puedo pensar es que de verdad me quieras... y mucho.

Te conocí hace poco tiempo, solo un par de meses, por medio de una chica que me incluyó y me descartó de su grupo de amigos con una facilidad despreciable, pero ella no me detuvo. Te ví en ese bar y llamaste mi atención de inmediato. Tu presencia resaltó aquella noche, con tu camisa y tu pelo rubio; ahora, entiendo que esa vez fue como algunas otras, donde el ojo me traicionó y en realidad lo que veía era algo de una sola noche.

Cínicas son estas declaraciones, a esta altura del partido, después de haberme invitado a tu casa, llevado y traído, besado y acariciado con tal detenimiento. Ahora yo tengo el papel de aprovechada, utilizando tu amabilidad. Siendo sincera, reconozco que desde el exterior se me ve como una mina fría, calculadora, al borde de pegarle a alguien en el mínimo abuso de límites para conmigo. Se me ve como una puta, una sin códigos, considerando que te preferí ante tu enemigo, a quien le rompí el corazón y al que le estrujé la confianza para tirarla, sin compasión, a la basura. Todo por vos, inconscientemente, por y para llegar a vos. ESTE es mí karma.

Mi karma, la que viene a visitarme después de años de jugar con los hombres a mí manera, de buscarlos con mi cuerpo para hoy en día verme temblar si alguien me toca, y no por placer, sino mas bien de miedo. Ese mismo karma, el que me observaba mientras que yo elegía una persona sobre otra, repetidas veces, sabiendo que ese mismo elegido, luego de un tiempo, se transformaría en mi peor condena y quien anclaría toda superación emocional existente en mí.

Me encuentro recubierta de traumas inconclusos y vacíos, que me consumen de pies a cabeza, sin permitirme vivir en paz, porque, a cada situación que vivo, vuelvo a retomar un dolor pasado y, ajeno al presente, me re posiciona en algo que en realidad ya murió. No quiero que formes parte de esto, ni de nada que tenga que ver conmigo, porque tengo planeado caer en decadencia y jamás volver a ser la que fui.

Likes

Comments