El efecto Weinstein: #MeToo


El acoso sexual no es algo que les ocurra solo a las actrices de Hollywood, lo viven o lo han vivido la gran mayoría de las mujeres


Estos días estamos viendo cómo decenas de actrices de Hollywood están saliendo a denunciar los abusos y acosos sexuales de Harvey Weinstein. Desde que The New York Times sacara a la luz el historial de acoso del productor de cine, en apenas unos días ya son más de 30 las mujeres que han denunciado que ellas también fueron acosadas o agredidas. Para visibilizar que el acoso es algo que viven una gran mayoría de mujeres y que suele quedar por debajo del radar de la atención pública ha salido estos días la campaña #metoo, que en apenas horas ya se había viralizado


A esa campaña también nos hemos sumado muchas mujeres españolas, también mujeres conocidas, mujeres con perfiles públicos y mujeres políticas que hemos hecho visible nuestro derecho a denunciar agresiones, algo a lo que, por cierto, no estamos nada acostumbrados. A los cargos públicos se les exige que muestren invulnerabilidad, y por eso fue tan sorprendente que hace más de un año Ada Colau denunciara en un acto público en el que participábamos varias mujeres de la política y la cultura, una agresión sexual recientemente vivida. Todo lleva a que sintamos que esas fragilidades están mejor escondidas, y por eso las declaraciones de Colau, extrañas en una política, llenaron portadas de forma inmediata. Como ella misma dijo en ese momento, las mujeres que tenemos un perfil público, las políticas pero también las actrices, no solo tenemos el derecho a denunciar una agresión propia, tenemos, sobre todo, la responsabilidad de mostrar todas esas agresiones que sufren mujeres que no tienen un altavoz para contarlas. El acoso sexual no es algo que les ocurra solo a las mujeres de Hollywood, lo viven o lo han vivido la gran mayoría de las mujeres.


Una mujer que conozco sufrió un abuso sexual por parte de su médico en la consulta de su centro de salud y acabó poniendo una denuncia. Cuando el caso llegó a los tribunales salieron a la luz otras mujeres que también habían sufrido abusos sexuales, ¡en esa misma consulta y ese mismo día! Este efecto de denuncia en cadena, el "efecto Weinstein" podríamos llamarlo, se produce en muchas ocasiones y revela dos cosas. Por una parte, pone sobre la mesa la impunidad de quienes agreden desde posiciones de poder; un productor, un médico, un jefe, pero sobre todo un hombre en un mundo en el que ser hombre implica tener más poder. Que Ada Colau fuera acosada siendo alcaldesa de Barcelona o que Teresa Rodríguez fuera agredida siendo diputada y portavoz en el Parlamento andaluz revela hasta qué punto algunos hombres viven la masculinidad como una fuente de poder, privilegios e impunidad incluso frente a mujeres que son cargos públicos y representan a miles de personas.


Estos casos pasan en espacios públicos y ante la vista de todos, como durante años  en Hollywood ha pasado lo que era un “secreto a voces”


Por otra parte, el "efecto Weinstein" revela la soledad de las mujeres que, solo si se ven acompañadas por otras mujeres —es decir, porque no se ven acompañadas por la sociedad—, se atreven a denunciar.


Estos días hemos podido leer muchos relatos de experiencias de mujeres en el marco de la campaña #metoo y, sobre todo, muchas experiencias similares. Entre las cosas compartidas hay una especialmente reveladora: estos casos, además de que no pasan solo en el mundo de las películas o en ciudades lejanas como Hollywood, no pasan en la privacidad, en lugares oscuros o en sitios reservados. Pasan en las calles, en los bares, en los autobuses, los vagones de metro o las oficinas. Pasan en espacios públicos y pasan ante la vista de todos, como durante años y años en Hollywood ha pasado lo que era un “secreto a voces”.


Es ese consentimiento colectivo, ese silencio atronador, el que calla a las mujeres. Si la mayoría de las veces no nos atrevemos a gritar, si a veces no nos defendemos ni pedimos ayuda es porque cuando miramos a nuestro alrededor vemos que nadie se extraña. Si a todo el mundo le parece normal, ¿seré yo quizás la que exagera? O, ¿me quedaré sola si me enfrento? Pero aún más, porque hay un efecto aun más perverso y es cuando la culpa se vuelve contra nosotras. Nos bajamos del autobús, salimos del bar o nos vamos del despacho y de pronto nos invade la rabia, la sensación de que no nos hemos defendido como debíamos. ¿Por qué no grité, por qué no le empujé, por qué no denuncié, por qué no me defendí mejor, por qué dudé de mí misma? Y a continuación la misma rabia cuando te dicen: ¿por qué no gritaste, por qué no le empujaste, por qué no denunciaste, por qué no te defendiste mejor, por qué dudaste de ti misma?


Si los abusos de Weinstein han ocurrido durante años, si esas situaciones que tantas mujeres hemos relatado en la campaña #metoo son normales, es precisamente porque ocurren todos los días y ante la mirada de todos y todas. Para que dejen de serlo no solamente tenemos que identificarlas, reconocerlas y denunciarlas las mujeres sino el conjunto de la

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Sobre abuso sexual y violaciones a menores

Al enterarme de la espantosa noticia de que hay más de 800 niños que han sido víctimas de abuso y violación, el hedor de la descomposición del tejido social preocupa. Estos execrables delitos no pueden quedar en la impunidad.

La sociedad debe movilizarse en defensa de este grupo etario muy vulnerable. Deben asumir las consecuencias, los autores, cómplices y encubridores, que por acción u omisión provocaron o dejaron pasar estos delitos.

Los tormentos que han sufrido estos niños son lamentables y duelen. Estos casos, aparte de que son alarmantes, pienso que apenas son la punta del iceberg. ¿Cuántos casos estarán en el silencio? El abuso sexual a menores de edad es uno de los tipos de maltrato infantil con las peores repercusiones traumáticas en las víctimas, quizás muchos de estos niños víctimas de abuso sean en el futuro los abusadores. Tenemos que darles soporte emocional tanto a las víctimas como a los padres, porque las víctimas tienen mayor tendencia a presentar problemas de depresión, ansiedad, trastorno de estrés postraumático, suicidio e ideación suicida, baja autoestima, enuresis o encopresis, trastornos alimentarios, trastornos del sueño, labilidad emocional, agresividad, déficit de atención e hiperactividad, etc.

Medidas educativas por lo general van dirigidas a escolares, ya que los niños más pequeños son incapaces de diferenciar el contacto sexual inapropiado, de una relación de cariño; pero también deben ir dirigidas a los padres de familia, maestros o cualquiera que trabaje con niños o adolescentes. Las medidas consisten en enseñarles a los niños sus derechos, cómo oponerse a esos contactos y cómo buscar ayuda en esos casos, pero en las informaciones impartidas en los programas escolares tienen que evitar generar ansiedad entre los niños, porque pueden eliminar toda confianza en los adultos y confundir cualquier contacto como uno inapropiado

Educacion frente al abuso sexual infantil

El abuso sexual es un hecho que ocurre mucho más de lo imaginado. Una falsa creencia en torno a su incidencia es que los abusos sexuales infantiles son casos excepcionales. Hoy día existe una mayor conciencia frente a la denuncia del hecho, lo cual hace percibir que el abuso sexual siga aumentando o que se dé más que antes. El abuso sexual crece en todos los niveles sociales, generalmente en ambiente intrafamiliar, aunque también es realizado por personas fuera de la familia del niño o la niña, aunque puede suceder como un hecho aislado. Probablemente la percepción a creer que es algo que ocurrirá en otras familias, no en la propia, predispone a que no se haga una adecuada prevención del abuso sexual. Por otra parte, la ausencia de procesos sistemáticos y permanentes de educación sexual, especialmente en las escuelas, es un hecho que limita el desarrollo a acciones concretas y efectivas contra el abuso sexual. Socialmente el modelo de relaciones de poder "sumisión-dominio", entre adultos y menores genera condiciones actitudinales, psicológicas y comportamentales que favorecen el aprendizaje en respuesta de sumisión y pasividad ante el maltrato a que son sometidos cotidianamente, por parte de los adultos, quienes encarnan un "rol de autoridad". Esto facilita la estructuración de condiciones emocionales que les impiden defenderse ante las diferentes formas de maltrato de los adultos (sexuales y no sexuales).

Existe una serie de conceptos que deben ser dominio de niños y niñas respecto a la sexualidad, desafortunadamente el sistema educativo aún no ofrece una educación sexual integral que facilite la construcción de conceptos fundamentales, exactos y basados en la verdad. Por esta razón, se considera importante que la información que se brinde en un proceso de prevención de abuso sexual debe estar enmarcada en el contexto de una educación sexual intencionada, sistemática y permanente. Los siguientes son algunos de los conceptos básicos que deben promoverse en la niñez en un proceso de prevención de abuso sexual: es fundamental que identifiquen su cuerpo, conozcan sus partes, sus nombres y funciones. Que identifiquen sus genitales (femenino y masculino) que comprendan sus funciones: orinar, reproducción y sentir placer. Respecto al placer es necesario que aprendan que los genitales y el cuerpo en general son fuente de sensaciones y emociones. Que es maravilloso sentir una serie de sensaciones que se experimentan. Es importante que comprendan que tocarse, abrazarse, besarse son formas importantes para sentir, expresar cariño, amar, pero que otra cosa sería que alguien intente aprovecharse, con o sin el uso de la fuerza, de otro sin su consentimiento. Deben comprender el concepto de abuso sexual como un atentar a sus derechos de decir no. Es importante que conozcan las diferentes formas que alguien puede usar para aprovecharse de otro: seducción, fuerza, chantaje, el uso del secreto, abuso de autoridad, promesas, manipulación, amenaza, etcétera. Prevenir es curar, apliquémoslo.

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La epidemia silenciosa,

El silencio de la angustia

Palpitaciones, sudor frío, escalofríos, temblores, mareo, ahogo, nudo en el estómago, sensación de locura, de muerte inminente… Son los signos más visibles del cuadro clínico denominado trastorno de ansiedad, en cuya clasificación encontramos desde el panic attack, pasando por el stress, hasta las fobias más diversas. Se ha convertido hoy en uno de los diagnósticos más comunes, asociado muchas veces al de depresión, hasta el punto que ha merecido el título de la epidemia silenciosa del siglo XXI. Tal como nos recuerdan los gestores de la salud, es hoy una de las causas más frecuentes de baja laboral. Frente a su avance, tan sutil como imparable, se ha ido desplegando un amplio arsenal terapéutico: psicoterapias de diversas orientaciones, con técnicas de sugestión, ejercicios de relajación y de respiración, de confrontación y exposición repetida al objeto temido… Todo ello acompañado de la oportuna medicación con ansiolíticos, cuyo consumo ha aumentado en las últimas décadas de modo exponencial. Resultado: si bien se consiguen por una parte algunos efectos terapéuticos, pasajeros con demasiada frecuencia, por la otra la epidemia sigue avanzando de manera impasible, desplazándose de un signo a otro, como un alien que siempre sabe esconderse en algún lado de la nave vital del sujeto para reaparecer, poco después, allí donde menos se lo esperaba.
“Ya no tengo tanto miedo a volar en avión —me decía una joven que había utilizado uno de dichos métodos—, pero ahora siento un vacío tremendo cada vez que debo separarme de mi madre”. “Es una espada invisible que me atraviesa el pecho”, me decía un hombre, y era, en efecto, una espada de sinsentido que hendía cada momento de su vida cotidiana.

Constatamos entonces este hecho: cuantos más efectos terapéuticos se intentan producir directamente sobre los signos manifiestos de la epidemia, más esta retorna con signos nuevos. Y retorna para dejar al descubierto una experiencia que transcurre en silencio, una experiencia singular e intransferible que ya desde hace tiempo se ha llamado con este término: la angustia.

La experiencia subjetiva de la angustia es, en efecto, distinta e irreductible a ninguno de los signos que intentan describirla y que sólo nos indican algunas de sus manifestaciones. La experiencia subjetiva de la angustia permanece en el silencio más íntimo del sujeto como algo indescriptible, sin concepto, no se deja atrapar por gimnasia mental alguna, por ninguna sugestión más o menos coercitiva ante el objeto que la causa. Más allá de los signos en los que se expande la epidemia silenciosa, el silencio de la angustia es, él mismo, un signo fundamental que recibe el sujeto desde su fuero más íntimo con estas preguntas: ¿qué quieres? ¿qué eres finalmente, tanto para aquellos a quien quieres como para ti mismo, una vez confrontado a ese silencio que te agita ensordecedor? El signo de la angustia toma entonces un valor de agente provocador, de esfinge que plantea a cada sujeto la pregunta más certera sobre su ser y su deseo. Tantos ideales largamente sostenidos y esa pregunta había quedado enterrada bajo su excesivo ruido.

La angustia se manifiesta entonces como el signo de un exceso, de un demasiado lleno en el que vive el sujeto de nuestro tiempo, inundado por la serie de objetos propuestos a su deseo. Es el signo de que hace falta un poco de vacío, de que hace falta la falta, como decía hace tiempo el psicoanalista Jacques Lacan en su seminario dedicado por entero a ese extraño afecto, La angustia.

Es interesante subrayar que la ciencia de nuestro tiempo ha detectado este exceso por su otra cara, más bien como un defecto, como una insuficiencia. Lo ha detectado en el denominado retraso genómico del ser humano, como la razón última de los crecientes signos de su ansiedad. ¿En qué consistiría este retraso? La civilización humana habría transformado el mundo con tal rapidez que nuestro soporte genético no habría dispuesto de tiempo suficiente para adaptarse a él. El reloj de nuestro organismo tendría así un retraso genético, anclado como estaría en sus respuestas a una realidad que ya no existe. Diremos por nuestra parte que sólo puede entenderse este retraso si lo consideramos con respecto al tiempo subjetivo que podemos definir como el tiempo de lo simbólico, el tiempo de una civilización que exige una satisfacción inmediata de las pulsiones, el tiempo de un mundo que exige cada vez más rapidez, más satisfacción inmediata, siempre un poco más… “Dios mío, dame un poco de paciencia, ¡pero que sea ahora mismo!”, decía una historia que sigue la misma lógica que el sujeto que llega hoy angustiado a nuestras consultas. Este rasgo de urgencia temporal, de ahora mismo, tiene su traducción en un rasgo espacial, en un demasiado lleno. La realidad de la angustia es así una realidad a la que parece faltarle el vacío necesario para que este exceso no termine con su propia existencia, con su cohorte de objetos virtuales donde todo debe estar al alcance de la mano, sí, ahora mismo.

Deberíamos entender entonces el efecto llamado retraso genómico más bien como un efecto invertido de este exceso, producto él mismo de nuestra civilización, de su maquinaria simbólica. Es a este exceso de ruido al que responde el silencio ensordecedor de la angustia de un modo singular en cada sujeto. Y ante él, parece tan inútil huir como intentar adaptarse con formas más o menos coercitivas, más o menos sugestivas, que lo desplazan siempre hacia otro lugar.

La angustia, inevitable, hay que saber atravesarla tomándola como signo de la pregunta radical del deseo de cada sujeto sobre el sentido más ignorado de su vida. Pero para responder a esta pregunta, primero hay que saber dar la palabra al silencio de la angustia, hay que hacerla hablar en cada sujeto, uno por uno. Cosa nada fácil en un momento en el que sobran consignas y protocolos para silenciarla de nuevo. Solamente desde ahí, sin embargo, la angustia nos librará el sabio secreto del que es respuesta, aunque siempre sea con su tiempo de urgencia precipitada

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Del origen y causas en la crisis española de 2008
Lo que está pasando ahora en el sector de los servicios sociales es similar a lo que pasó entre los años 2002 y 2007, cuando mucha gente, atraída por el gran atractivo de la especulación inmobiliaria y la construcción, se apartaron de los demás sectores concentrándose todos en uno sólo. Tal efecto produjo una demanda excesiva de mano de obra, para suplir el vacío generado por los antiguos empleados, y fue la mano de obra extranjera que respondió a dicha oferta; la necesidad fue tal que, tanto en tiempos de Aznar como de Zapatero, se abrían cada dos años las facilidades legales para obtener permisos de residencia y de trabajo. Recuerdo las oleadas de emigrantes rumanos, polacos, búlgaros y marroquíes entre otros, entre 2001 y 2006 que venían a España desde Italia, Francia y demás países para obtener papeles tan solo con un empadronamiento recién hecho. Estos momentos de brecha abierta provocaban la inmigración en masa hacia España, todos ellos teniendo la esperanza y la paciencia de estar listos para la siguiente brecha. La economía española creció tanto, que en 2007 llegó a superar a la economía alemana, y fue la locomotora de Europa por unos meses, siendo al mismo tiempo, el paraíso terrenal y la tierra prometida para millones de inmigrantes. Así se convirtió España en el gran atractivo para la emigración europea, y poco a poco, se fueron llenando sectores enteros de mano de obra extranjera. En sectores como la agricultura, la construcción, la hostelería, la logística y la manufactura entre otros, apenas se podía ver trabajando a ciudadanos nacionales, y dichos sectores se fueron consolidando de tal manera que, una vez producido el estallido de la burbuja, fue casi imposible la recolocación laboral de los nacionales en los trabajos empleados antes del “boom”. Para ilustrar mejor el efecto, imagínense un grupo de personas que intentan subirse unos por encima de otros, creando una torre piramidal, y, mientras hacen eso, automáticamente se va produciendo un llamamiento hacia el exterior, demandando miembros para la ocupación de puestos en la base de dicha piramide. A medida que va creciendo la pirámide, se van llenando los puestos vacíos de la base, por miembros externos. hasta tal punto de que, en un momento dado, la torre se desploma por su peso y altura, siendo los de la base, los únicos que se mantienen conectados. Así fue la crisis de 2008, como explicación de forma resumida, y no fue según las teorías económicas complejas y descritas por famosos expertos en finanzas, quienes, según ellos, fueron los mercados financieros y los precios. Fue el factor humano quien produjo el “boom” y el “crack”, y suele pasar año tras año a nivel estructural en diferentes sectores e incluso en una zona geográfica determinada. Es un fenómeno social y no económico, que se manifiesta cada día desde los procesos de selección para un puesto de trabajo, hasta la compra de productos alimentarios provocados por un exceso de rebaja en alguna ciudad en particular.

Del atractivo moral en la actual burbuja social
Es la búsqueda del propio interés que provoca la concentración de personas en un mismo lugar, y no siempre es el dinero como atractivo principal, pues existe la satisfacción personal y la sensación de superioridad moral, obtenidos a costa de la dignidad de los demás como otro atractivo más potente que rivaliza muchas veces con el dinero. Lo que se obtiene actualmente, trabajando en los servicios sociales, no se puede comprar con dinero, y solo era posible en tiempos antiguos por la existencia de esclavitud y regímenes opresores. La naturaleza de la situación actual, que se está dando en este sector social, con retribuciones monetarias muy bajas y a veces cercanas a cero, explica la razón del “boom” que se está experimentando. Si el dinero fuera el atractivo de este fenómeno, no representaría un peligro esta aglomeración de intereses individuales, pero cuando el atractivo es la dignidad de seres humanos, hay un problema muy grave, porque alguien se quiere alimentar de la desgracia del otro y no debería ser posible.

Del "BOOM" en toda regla
El sector sufre una auténtica burbuja parecida a la inmobiliaria de 2008, pues al haber tanta gente pobre en las calles y en situación de exclusión, produjo una concentración, cada vez mayor, de supuestos “profesionales” desde sectores laborales ajenos al mundo de lo social. Aparecen como profesionales del trabajo social, enfermeros, psicólogos, técnicos en rrhh, especialistas en comunicación, coaching, masajistas, terapeutas, y hasta periodistas. Todos ellos se ponen a estudiar carreras de trabajo y educación social, para luego entrar a trabajar en el sector. Un aluvio de personas impulsadas por la emoción caritativa, se vuelcan desesperadamente en este sector, para obtener un trozo del pastel social que les es servido en forma de obediencia y sumisión. Un trozo de este pastel tiene muchas calorías y la liberación energética produce una sobredosis de autoestima, autoafirmación y reconocimiento social. Para la producción de este mismo pastel, se requiere, entre otros ingredientes, gran cantidad de dignidad ajena a muy bajo precio, y viéndolo de esta manera, el colectivo dispuesto a entregarla por tan poca retribución se parece al mercado chino cuya retribución es mínima e insignificante a cambio de suculenta producción.

Una marea de inútiles proyectos sociales
Somos vulnerables a nuestra propia naturaleza y los proyectos sociales han de estar basados en ella si queremos que funcionen, es decir, que para construir sistemas y estructuras eficientes, los planteamientos han de estar basados en la realidad pura y dura. Hoy en día, muchas personas hacen proyectos en base a una realidad deseada o ideal, y por esta razón, no llegan a contar con la aprobación del Usuario e incluso molestan y estorban bastante. La sociedad está plagada de proyectos así que en nada ayudan y para nada sirven, pero la sostenibilidad y existencia de los mismos se debe a un factor artificial, y es por el hecho de que, dichos proyectos, han sido impulsados o pertenecen a personas que están en el poder de decidir y gastar. Ocurren cosas así en el sector que se dedica a gestionar la pobreza y la exclusión social, pues el sector está infestado de proyectos y programas que producen una adicción a la mismas y esta es la razón por la cual se ha de acabar con este panorama para traer un poco de paz y tranquilidad a un colectivo vulnerable. En este sector, el de los servicios sociales, existe una aglomeración impresionante de personas dispuestas a trabajar y, el atractivo de este “boom”, es la persona en exclusión social como el activo más valioso de este mercado.

Cerrando el grifo con una legislación contundente
Para frenar este auge impresionante, se necesita una seria acción política o social, para provocar un crack y pinchar la burbuja, porque si la sociedad espera que pase de forma natural, habrá consecuencias graves, sobretodo para el colectivo de usuarios sociales, ya que, los concursantes del sector, como instinto de supervivencia, se verán obligados a mantenerse en los trabajos a base de alegaciones ficticias sobre supuestas necesidades por parte de estos usuarios, y los procesos de reinserción social de estos últimos se seguirán viendo severamente afectados. A esta situación se suma la apertura del grifo de fondos públicos, hacia todo tipo de iniciativas dedicadas al colectivo de personas en exclusión. Se financian muchos proyectos y muy pocos sirven de verdad a paliar la situación de sin hogar, más bien se hace mucho gasto público para gestionar dicha situación y no para acabar con ella.

¿Esperamos a que pinche por si misma?

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Un sector no productivo en creciente improductividad



En este artículo, voy a presentar una realidad tan invisible para la sociedad en general, como la situación de las personas sin techo. Se puede leer mucha literatura por ahí sobre las personas en situación crónica de calle, y todas las fuentes coinciden en la descripción, causas y solución para erradicarla, pero, ¿Y si están equivocadas todas y alejadas de la realidad?, porque, ¿Cómo es que nadie las ha puesto en duda?, pues teniendo en cuenta la situación existente, con la cantidad de personas que malviven de esta manera, ¿Qué tiene de verdad toda esa cantidad de literatura existente?.

Para serles sincero, casi todo lo que está escrito sobre las peronas en situación crónica de calle, está escrito desde la comodidad, con muy pocos esfuerzos empleados, y sin ninguna rigurosidad científica. Es triste decirlo, pero al parecer y por norma general, este fenómeno importa poco a la gente seria y competente en materia de estudios sociológicos, y resulta que este vacío ha sido llenado por millones de informes, artículos y publicaciones, procedentes de personas mediocres en las ciencias de la observación, quienes la mayoría de ellos y ellas son profesionales en las entidades del tercer sector, y por lo tanto, la simple elaboración de tantas publicaciones, no es más que un mero esfuerzo estético para las fachadas de sus entidades. Para que se hagan una idea, intenten leer los informes, libros, tesis, investigaciones y demás artículos, que publican las más de 3000 entidades sociales de Catalunya, y sepan que, cada mes, trimestre, semestre y año, elaboran miles de publicaciones entre todas las entidades, pues es un ritual más de la tribu, es como ir a misa o hacer ofrendas. Desde un punto de vista razonable, cualquiera supone que nadie se lee ni el 1% de todo eso, entonces me pregunto, ¿porqué se sigue publicado?, ¿porqué se sigue gastando millones de fondos subvencionados en aumentar, más todavía, el bosque de la literatura sobre sinhogarismo?.

Mientras se está haciendo la pregunta anterior, sepa que el sector de los servicios sociales es el único sector al cual le pasa esto. Un día de estos, surfeando por internet, me encontré la web de la Mesa del Tercer Sector de Catalunya, y despés de mirar el bosque de articulos, articulillos y publicaciones que tienen colgados, me he ido a la página donde ponía "participa". Al entrar para ver la manera que había de participar con un proyecto social a la lucha contra la exclusión en la comunidad, no solo que me encontré con muchas e innecesarias condciones de particiapción que se le quitaría las ganas a cualquiera de colaborar, sino que también he visto unos datos sobre la existencia de unas 3000 entidades sociales participantes y unas 36 federaciones de entidades. Me parecieron mucho más interesantes estas dos últimas cifras que todas las condiciones y los sermones textuales sobre lo que ellos priorizan o valoran en los candidatos.

Propuestas sin propuesta



En cuanto a esto último, creo que es una auténtica verguenza y falta de interes en los problemas sociales, el hecho de poner una ventanilla de participación con tantas condiciones engorrosas, que tan solo ofrce oprtunidades a las personas que cumplen con los requisitos de pertenencia a las entidades y federaciones mencionadas. Sinceramente hablando, si han puesto la ventanilla con esas condiciones y criterios de selección, es que no les interesan que alguien les envie proyectos. Cómo es posible contribuir al cambio social con proyectos modernos, si un ciudadano normal y corriente, por el hecho de no trabajar en el mundo social, no puede contribuir con una idea, una invesigació o un proyecto. Cualquier persona que haya sido emprendedor al menos una vez en su vida, sabe que las ideas no vienen de las personas deseadas ni de los colectivos esperados, pero supongo que la mesa del terecer sector dispone de muchas decadas de tiempo sin prisas, para esperar una idea revolucionaria por parte de algún profesional miembro.

A continuación queda ilustrada una muestra del problema que acabo de mencioar.

La "Cosa Nostra" de los servicios sociales en Catalunya



Resulta que en Catalunya hay más de 3000 entidades sociales y están organizadas en 36 federaciones, pero no sólo eso, sino que también están agrupadas bajo otras formas de organización, y son auténticos "lobbies".

Un lobby es un grupo de presión, es un colectivo con intereses comunes que realiza acciones dirigidas a influir ante la Administración Pública para promover decisiones favorables a los intereses de ese sector concreto de la sociedad.

En Barcelona, estos "Lobbies" están bajo nombres como: La Taula del Tercer Sector, El Consorci de Serveis Socials de Barcelona (CSSBcn), L’Acord Ciutadà, o La Red de Atención a Personas Sin Hogar (XAPSLL) entre otras. Todas estas agrupaciones en forma de "Lobbies" son también auténticos carteles del tercer sector.

Cartel es el termino con el que se identifica a una gran organización o a un conjunto de organizaciones que establecen acuerdos de autoprotección, colaboración y reparto de territorios, mercados o clientes, para llevar a cabo sus actividades dentro de un marco común de actuación.

ETHOS



Aparte de esta realidad estructural en cuanto a las entidades, el informe sobre el estado de los servicios sociales, emitido por la Generalitat de Catalunya para el año 2016, expresa lo siguiente:

El informe de cuantificación y distribución territorial de la población mal alojada en Cataluña, publicado en abril de 2016 por la Agencia de la Vivienda de Cataluña y basado en la tipología ETHOS, cuantifica en 48.454 los casos de mal alojamiento atendidos durante el 2014, con la distinción por tipologías siguientes: 5.433 sin techo (11,2%), 8.634 sin vivienda (17,8%), 26.705 con vivienda insegura (55,1%) y 7.682 con vivienda inadecuada (15,9%). Según este informe, los municipios de más de 20.000 habitantes concentran más del 90% de los casos de personas sin techo y sin vivienda.El perfil de persona sin techo es mayoritariamente masculino, (82,3%) y concentrado en la franja de edad de 35 a 64 años (72,3% de), nacido en Cataluña (53,0%) y sin ingresos (58,9%).

Para entender sobre la tipología ETHOS (Tipología Europea de Sin Hogar y Exclusión Residencial), que mi modo de ver es una tipología sin fundamento científico e iré demostrando las razones en otro artículo, os quiero decir que fue desarrollada en 2005 por FEANTSA (Federación de Asociaciones Nacionales que trabajan a favor de las Personas sin Hogar), que no es más que otro "Lobbie" pero a nivel de Europa, pues son los que presionan a los comisarios europeos con los acuerdos y las subvenciones. La clasificación ETHOS propone 4 categorías diferentes de pobreza sin hogar: la sin techo (roofless), la sin vivienda (houseless), la de vivienda insegura (insecure housing), y por último la de vivienda inadecuada (inadequate housing). Para conocer los significados de cada categoria y su descripción, pongo a continuación la siguiente imagen

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EL MALTRATO EN LA MUJER

Hay puntos extremos en la arbitrariedad social en que se encuentra la humanidad. La actitud respecto a la mujer fluctúa aún en formas peculiares altamente discutibles. Las ocasiones sobrepasan fronteras y destinos entre tinieblas de incertidumbres ¿o de realidades?

Es preciso, indispensable y obligatorio, examinar precarias situaciones, las cuales deterioran la parte humana de la mujer. Hay que aumentar su participación, para que de una vez por todas se acabe con la degradación femenina.

La animadversión contra la mujer en la sociedad es, desgraciadamente, tan antigua que se remonta a los principios de la humanidad.

En muchos países y colectivos, el nacimiento de una niña no se ve con buenos ojos. Ello explica, en parte, que los trabajos más innobles eran y son desempeñados por la mujer.

Los griegos quisieron darle mas categoría y la alzaron un escalón más, para que fueran las madres de los soldados o de siervos según fuera su posición.

El cristianismo también se dejó notar llamándolas "hijas del demonio" y "vasos de impurezas" (San Agustín ). Recuerdo que sólo en el Concilio de Nicea se aceptó, en apurada votación, que la mujer tenía alma. Más tarde la Iglesia nos decía al final en el sacramento del matrimonio: "Compañera te doy y no sierva". Amén.

En todas los épocas la mujer ha sido objeto subyacente del hombre. Esto implica que, en la actualidad, la mujer siga sufriendo maltratos, esté cuestionada en algunos puestos de trabajo pese a que lo desarrollen con maneras impecables.

Cuántas veces oímos --el "cuento de nunca acabar"-- en telediarios... "el numero de víctimas por maltratos aumenta considerablemente en..." ¡Basta ya! La violencia en el trato de la mujer establece una desigualdad fehaciente entre el hombre y la mujer. Provoca que sea subyugada en contra de su voluntad (indígenas, refugiadas, inmigrantes, indigentes, violadas, rurales, reclusas, niñas, ancianas, discapacitadas)...

¡No importa! lo único que vale en estos casos es el hecho de ser mujer.

El artículo III de los Derechos Humanos dice textualmente: "Las mujeres tendrán derecho a ocupar cargos públicos y a ejercer todas las funciones públicas establecidas por la legislación nacional, en igualdad de condiciones con los hombres, sin discriminación alguna".

Si hablamos de la mujer inmigrante, en ella recae el trabajo más desechado. Reflexionemos que un gran número de ellas están en posesión de títulos superiores. Pienso: si una mujer es, por ejemplo, especialista en alguna rama de medicina en su país, ¿aquí no sería útil?

Muchas de las personas que realizan este tipo de trabajos, en muchos casos, no obtienen otros derechos (seguridad social, desempleo, horas y pagas extras, vacaciones y festivos, etcétera), sólo tienen el abuso de sus contratantes. Desgraciadamente, cuántos acosos sufren por el simple hecho de ser mujeres y ¡si además es inmigrante...!

La mujer siempre ha tenido ese rol en la historia o una forma similar. Pero con interpretación machista, dominador de la mujer, a la que muchas veces solo ve desde la genitalización.

Es imprescindible un esclarecimiento claro. Unas leyes que comporten el abandono de este tipo de vejaciones; un fuerte compromiso del Estado que erradique de una vez por todas la barbarie a que son sometidas. Esto traerá, por consiguiente, el que sean respetadas.

La mujer tiene derecho a la vida, igualdad, libertad, defensa, seguridad, trabajo justo y en ningún caso a ser torturada; más aún: en el caso de que se produzcan prever sanciones fuertes para este tipo de delitos. Hay que suprimir los malos tratos y mentalizar a aquellos que recurren fácilmente a esta forma de expresar su condición y sobre todo cooperar para evitar tales actos canallescos.

En definitiva, hay que exterminar estas trabas sociales en las relaciones hombre-mujer, para que exista más equidad y garantizar el desarrollo de la sociedad en este nuevo milenio y de una vez por todas abordar lo que se tiene que hacer con nuevos paradigmas. Son esos esfuerzos con los que hay que apoyar a la mujer, sin distinción de raza, género, sexualidad... devolverles la situación en los derechos, incluyendo también las diferencias entre ellas. Si es preciso, discutir las discrepancias existentes que las separan y buscar la unión que de todos es sabido es la que hace la fuerza.

Como dice Isabel Agüera , docta en este tema: "Tendrá que pasar esta generación, y esperar en que la siguiente, nuestros hijos, entiendan más de igualdad y libertad, si es que los educamos en ello".

En esta cuestión, Andalucía es pionera en cuanto a legislación. Ya está elaborado el borrador para la nueva Ley de Igualdad entre Hombres y Mujeres, de hecho en los centros docentes no universitarios se está implantando el programa Averroes de la Junta de Andalucía.

Alguien me acusará de no hablar del maltrato masculino. Existe. Hay que evitarlo. Pero reconozcamos que, proporcionalmente hablando, la mujer, por circunstancias históricas, políticas, religiosas, sociales, etcétera, es la víctima mayoritaria de este execrable crimen

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La subida del salario mínimo anunciada por Rajoy tiene trampa

El aumento solo se aplicará si el PIB crece más de un 2,5%, lo cual parece poco probable, si se tienen en cuenta las estimaciones del Fondo Monetario Internacional y la Comisión Europea, argumenta el economista

El pasado martes 26 de diciembre se anunció el pacto entre Gobierno, sindicatos y patronal para elevar el Salario Mínimo Interprofesional (SMI) un 4% en 2018, un 5% en 2019 y un 10% en 2020. Sin embargo, tal y como explicó el presidente del Gobierno, esa ruta de crecimiento solo se aplicará si se cumplen dos requisitos: 1) que el PIB de la economía crezca más de un 2,5% cada año, y 2) que el aumento de afiliación a la Seguridad Social sea superior a los 450.000 afiliados cada año.

Mariano Rajoy ha insistido en que son requisitos prudentes porque últimamente dichos niveles se están superando. Pero el hecho de que desde el año 2015 se haya crecido y creado empleo por encima de esos parámetros no quiere decir que en los tres años siguientes vaya a ocurrir lo mismo.

De hecho, todo el mundo sabe que la economía es cíclica y que a años de crecimiento económico siempre le siguen años de desaceleración e incluso recesión. Y las previsiones que se realizan para los años siguiente no son muy halagüeñas. Para 2018 tanto el Fondo Monetario Internacional como la Comisión Europea estiman que el crecimiento del PIB español será en 2018 del 2,5%, mientras que el Banco de España cree que será del 2,4% y el propio Gobierno (alegando inestabilidad política en Cataluña) del 2,3%. Es decir, por debajo o muy ajustado al límite marcado como requisito para que aumente el salario mínimo. Pero es que las previsiones para 2019 y 2020 son todavía peores: la Comisión Europea cree que el PIB español crecerá un 2,3% y el Gobierno un 2,1%. De cumplirse estos pronósticos, el acuerdo para el crecimiento del salario mínimo quedaría en papel mojado, especialmente en lo que respecta al año 2020, que es precisamente el año en el que mayor subida se ha programado (menuda casualidad, ¿no?).

El requisito de afiliación a la Seguridad Social parece más fácil que se cumpla, al menos en 2018 y en 2019, porque últimamente el incremento interanual supera las 600.000 personas (aunque en los últimos seis meses la tendencia es a la baja). Ahora bien, evidentemente este indicador también se verá afectado por una desaceleración de la actividad económica.

En cualquier caso, incluso aunque se superaran los requisitos establecidos, la medida es claramente insuficiente en importe y en alcance. En importe porque al crecimiento del SMI hay que restarle el crecimiento de los precios (¡futuro y pasado!): de nada sirve que el salario aumente si los precios aumentan en la misma cantidad.

Desde el año 2009 hasta el 2016 el SMI creció un 5% y los precios lo hicieron en un 10,2%, por lo que en realidad se perdió capacidad adquisitiva. El incremento del SMI del 8% en 2017 vino solamente a compensar levemente esa pérdida de poder económico, traduciéndose en un incremento salarial real del 2,6% si partimos desde 2009.

En otras palabras: actualmente el Salario Mínimo en España es muy reducido (no llega al 60% del salario medio tal y como recomiendan los organismos internacionales) por lo que incrementos del 4% y del 5% en dos años son claramente insuficientes. Cierto es que el aumento del 10% en 2020 no es en absoluto desdeñable, pero no es menos cierto que, como acabamos de ver, es el año en el que menos probabilidades hay de que se cumplan los requisitos para aplicar la subida.

La medida es además insuficiente en alcance porque solo beneficiaría a los trabajadores a tiempo completo que ingresen menos de 736 euros mensuales (en 14 pagas), esto es, a unas 530.000 personas, un 2,7% de todos los empleados actuales. Ni siquiera beneficiaría (como ocurría antes de 2017) a los trabajadores que a través de convenios tienen vinculado su salario al SMI, porque ya este año el gobierno de Rajoy introdujo una letra pequeña en el decreto para excluirlos de los beneficios de la medida1.

Es decir, el Gobierno estaría dejando fuera de los beneficios de la medida a 2,4 millones de trabajadores a tiempo parcial que cobran menos del salario mínimo (el 12,62% de todas las personas ocupadas), que son precisamente los trabajadores más pobres (el 61% querría trabajar a tiempo completo pero no encuentran empleo con esas características). Ni que decir tiene, además, que esta actuación tampoco beneficia a los autónomos.

Para poder compensar esta insuficiencia en alcance es absolutamente imprescindible combatir con mayor fuerza el fraude laboral. Actualmente el problema de buena parte de los trabajadores no es tanto que tengan un salario mínimo legal insuficiente, sino que éste no se cumple. Muchos empresarios cometen fraude de ley: contratan a tiempo parcial pero luego los empleados trabajan a tiempo completo (la mitad de las seis millones de horas extraordinarias que se realizan a la semana no se pagan), contratan a los trabajadores como autónomos cuando deberían ser asalariados, contratan a los trabajadores temporalmente cuando deberían ser indefinidos, etc.

Los empleadores pueden sortear el incremento del SMI a través de este tipo de prácticas ilegales. Cualquier incremento del SMI sin resolver todo este fraude laboral tendrá un impacto muy reducido. Por eso es imprescindible que el gobierno incremente los medios y los recursos a la inspección laboral, hoy claramente infradesarrollada (hay solo un inspector por cada 1.600 empresas y cada uno de ellos realiza una media de 171 visitas a empresas, frente a las 59 de Francia, según datos de la OIT).

Reforzar la inspección laboral es profundamente rentable: en 2015 se hicieron 12.383 incrementos de jornada tras la actuación de los inspectores, y en la mayoría de los casos el aumento fue superior al 50%

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La subida de la pensión

A ver, señor Rajoy, si en lo que va de año el recibo de la luz ha subido un 12% y el del gas un 4,5% y usted me ha subido la pensión un 0,25%, ¿cuánto poder adquisitivo he perdido solamente en estos dos gastos de primera necesidad? No se moleste, no hace falta que me conteste; sólo es una pregunta retórica para que reflexionen usted y su Gobierno sobre la afrenta a los pensionistas de este país por su ridícula e injusta subida de las pensiones.

Con la subida de las pensiones del 0,25% usted quiso presumir de que su Gobierno subía y no congelaba las pensiones, pero lo que en realidad están haciendo ustedes es invitar, una vez al año, a un café a los pensionistas de este país para quedar bien y que estén calladitos; y lo peor es que parece que lo han conseguido. Pero ¿sabe qué le digo? Que más digno hubiera sido para usted y para los pensionistas no haber subido absolutamente nada, pues para administrar nuestra pobreza dos euros nada significan

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Diana Quer y los buitres

Diana Quer es una víctima por partida doble. Fue víctima de un asesino frío e implacable que había conseguido esquivar la acción de la justicia durante casi dos años. Pero también, como le ha ocurrido a demasiadas mujeres hasta ahora, fue (y parece que lo va a seguir siendo) víctima de los buitres que se dedicaron a especular sobre su carácter casquivano, sus líos con la madre y la hermana y las rencillas entre los padres tras un divorcio complicado.

Como muchos creían que no podían saber quién, cómo y por qué lo hizo, se dedicaron a sembrar carroña sobre la joven desaparecida y su familia. Solución facilona y barata. Ya se sabe: la verdad es esquiva y difícil de atrapar. Hay que investigar y, a veces, resignarse a callar. Pero no. Había que mantener el asunto en el candelero. El respeto a la intimidad, sobre todo de una persona cuyo paradero era un enigma, aunque muchos daban por hecho que había sido secuestrada y asesinada, brilló por su ausencia. 

Como 'La Manada'

Pero eso no fue lo peor. Muy pocos han querido ver cuál es el drama del 'caso Diana Quer'. Una joven que decide salir a divertirse sola y volver sin compañía a casa en plena madrugada es una persona en peligro. Pero, para la vergüenza de todos nosotros, es también una persona bajo sospecha. Lo sabe muy bien la joven violada por 'la Manada' en los Sanfermines, que, como ha ocurrido con Diana, ha sido objeto de demasiadas infamias. Por no decir, directamente, de demasiada basura.

Ahora hay quien se quiere llevar las manos a la cabeza, tras otro fracaso social. Diana fue asaltada por un ser abyecto, que supo después burlarse de todos y que cayó solo tras cometer otro delito.

Diana se resistió a la violación, fue estrangulada y arrojada a un pozo. Las que resisten acaban muertas. Las que no, como la víctima de la Manada, están señaladas.

Las estadísticas sobre violencia machista cuentan tan solo a las víctimas de sus parejas o exparejas. Pero caben pocas dudas de que Diana Quer es una víctima más del machismo más salvaje. De lo que cada vez más personas consideran terrorismo machista.

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