Es bueno creer :

Que con ternura, un cuerpo y un corazón sin vida; pueden volver a latir.
Que “la casualidad” nos une a seres que acrecientan nuestra esperanza.
Que no debemos poner limitaciones a los sueños por realizar.
Que nos han enseñado a dar y no sabemos recibir con generosidad.
Que la paciencia es la que mantiene la esperanza.
Que nunca es tarde para arrepentirse y pedir perdón.
Que al sentir una mirada, un corazón enamorado puede embriagarse.
Que yo no puedo enseñarte lo que no tengo; pero sí podemos intercambiar lo que sabemos.
Que hay que decir lo que se sienta, hacer lo que se piensa, y dar lo que se tenga.
Que cuando un amigo se va, es que ha realizado la función por la que estaba en nuestra vida.
Que la desconfianza nos hace no salir a la ventana para ver quién llama.
Que es de sabios saber cuando hablar y cuando callar.
Que las palabras jamás se podrán recoger una vez que han salido de nuestra boca.
Que hay que pensar muy bien antes de hablar, calmarse cuando se esté airado, resentido y hablar sólo cuando se esté en completa paz.
Que hay un lugar en el corazón donde habita la esperanza y es en ese lugar de nuestro corazón donde encontramos el calor necesario para sufragar las noches solitarias de recuerdos y desengaños.
Que aún hay esperanza. Que si hacemos y vivimos de acuerdo a nuestro corazón. Si damos lo mejor de nosotros cada instante de nuestra vida. Si amamos desinteresadamente. Si hacemos a los demás lo que nos gusta o deseamos que nos hagan a nosotros; este mundo en el que vivimos puede cambiar.
Que la vida es hermosa. Que nos llena de oportunidades para sentirnos felices de estar vivos.
Que nunca es tarde para comenzar de nuevo, para hacer caminos, para lograr que todos vivamos dignamente y en paz

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Con el tiempo he aprendido que al fin y al cabo, todo termina, pero eso no quiere decir que no se deba disfrutar el tiempo que dura.

He aprendido que tanto amores como amigos el día de mañana pueden ya no estar, que tu mismo te abandonarás en algún momento.

He aprendido que cada acto tiene sus consecuencias y que una vez hecho, no hay nada que hacer, solamente esperar y ver qué es lo que pasa con aquello que cometes, sea bueno o malo.

He aprendido que las personas que valen la pena se quedan, no importa lo que pase en el medio, simplemente están ahí haciéndote saber que por muchos errores que cometas. y que por muchas diferencias que haya entre ustedes, lo que se siente va más allá de todo aquello.

He aprendido que la vida, es un momento, que hoy estamos y mañana no sabemos lo que puede llegar a pasar. Dejamos pasar constantemente oportunidades, hechos, personas, momentos, y cuando queremos acordarnos no hay con qué volver el tiempo atrás por mucho que así lo queramos. No decimos lo que sentimos , lo que se nos cruza por la cabeza, no demostramos, no transmitimos, no expresamos por miedo.

He aprendido que el miedo paraliza, lo he experimentado, he aprendido que sentirlo es una de las peores cosas que alguna vez te pueden llegar a pasar, nos trabamos, nos estancamos por él, dejamos pasar cosas por miedo a muchas otras y no nos damos cuenta hasta que ya es demasiado tarde para volver al momento en el que tenemos la oportunidad.

[...]

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Caminando por la calle me pare a pensar en cada persona con la que me cruzaba...

Tantas preguntas sin respuesta.

Quizas a ti te de igual pero...

Imaginas, ¿Cuál será su historia?

¿Que hay detrás de esa sonrisa?

O ¿de esas lagrimas?

¿Como empezaría a fumar aquel hombre?

O esa pareja ¿Qué será de ellos?

Con esto quiero decir que mucha gente es muy egocéntrica y piensa que el mundo gira alrededor de el o ella, cuando toma decisiones solo piensa en el mismo y solo levantando la cabeza y viendo a los demás puedes darte cuenta que el mundo no es tuyo, estamos compartiendo el mismo suelo.

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Escribir es el mayor deleite de un artista y un gran desahogo para corazones tristes; es imposible ignorar la presión en el pecho para quién trata a toda costa de ocultar sus penas. Momentos en los que gritar no es opción ni medicina, dejando lugar a las sonrisas falsas y los asfixiantes silencios, ocultos en cortinas de pasión y lágrimas de vida. Lograr que el corazón ocupe todos los nudos sentimentales, en historias de fortaleza y coraje, cobardía y fragilidad; resulta un desafío inspirador por momentos, aunque de a ratos innecesario y ridículo.


Soy de las personas que toma esas grandes explosiones, generadas en el interior, envuelven todos los aspectos importantes del ser; y como los grandes alquimistas de antaño, brindan forma y propósito a aquello que parece sólo estorbar. “Inspiración” es llamada por algunos de los más importantes artistas del ahora; para mí, no es más que la materialización de importantes decenas de acontecimientos que, si bien podrían haberse dado de otra forma, se vieron inclinados a la salida más simple, siempre la más lúgubre.



No se trata de cuestionar el tiempo o lo que en vida ocurra, mucho menos de cuestionar al resto o golpearse el pecho en gritos de desesperación inconsciente; se trata de detenerse un minuto a observar el mañana, a determinar las opciones y andar sin prisas. No creo en las coincidencias, no creo en lo que pudo haber pasado; creo en lo que pasa, en lo que pasará y más importante aún, lo que eso traerá… podría sentarme durante horas sobre el tejado de una rustica casa en las montañas, meditando en silencio, tratando de entender el origen del mundo y el correr del tiempo; podría contar cada estrella del firmamento o perder la voz cantando a la luna como único testigo de mi aparente ruptura de la realidad.



Podría reír con errores del pasado y llorar hasta el cansancio ante lo pesado que resulta caminar hacia el futuro; podría entender por un momento lo que la vida y la verdadera felicidad significa, alejado de las tediosas responsabilidades o los sentimientos confusos… vaya que si podría. Perderse en el origen y el fin de los tiempos parece tentador, no podría negarlo; más existe algo en este inmenso caos, en esta historia, que no puede sólo ignorarse. Hablar desde las presiones de un corazón herido no parece razonable; escribir, por otra parte, es siempre el mayor acierto, al determinar la vida un salto a la vez; determinar la alegría un latido a la vez; determinar la tristeza un lágrima a la vez; determinar el amor un beso a la vez; determinar la ira un grito a la vez; determinar… mi ser, una línea a la vez.

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